PAISAJE SIN MOLESTIAS / COLECCIONES

Por Eduardo Castillo

Siempre me ha gustado el paisaje.

Sin embargo, cuando veo una magnífica foto en la revista National Geographic, me
pongo a pensar en el vía crucis que pasó el fotógrafo para llegar a esa rocosa
montaña desde donde tomó la foto.

Tuvo que cruzar un denso bosque en donde habitan lobos, caminar por lodo a la orilla
de un lago y luego la difícil escalada por peñascos resbalosos. Todo esto, cargando
veinticinco kilos de equipo fotográfico.

Mi teoría es que el hombre no es compatible con la naturaleza.

Y menos yo.

Tomar fotos “allá afuera”es peligroso. Existen toda clase de tarántulas y escorpiones
dispuestos a dejarte una muestra de su veneno. Los grillos te orinan y la manchas en
la ropa son difíciles de quitar. Las serpientes ¡cuidado! Se dice que en Bangkok una
anaconda verde entró a un restaurant y se comió a dos clientes, el pad thai de
camarón que estaban cenando y al mesero que los atendía.

A mí no me gusta que se me meta la tierra en los zapatos, ni los piquetes de
mosquito (el spray anti mosquitos causa cáncer), los rayos ultravioleta, sudar la ropa,
temblar de frío, las mordidas de coyote y las arenas movedizas (una tía mía murió
absorbida al tratar de recuperar sus binoculares).

Debido a estos inconvenientes, decidí hacer una serie fotográfica de paisajes
disparando desde una zona segura y de bajo riesgo.

Y sin llevarle la contra a la Madre Naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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